Cómo creo situaciones de aprendizaje con NotebookLM y Gemini

Crear situaciones de aprendizaje motivadoras para nuestros alumnos es algo que habitualmente disfrutamos pues somos profesores y nada es más gratificante que crearlas y ver cómo los estudiantes las siguen y aprenden. 

Pero también es verdad que, muchas veces, se convierte en un trabajo que la ley nos complica. Hay que tener en cuenta los contenidos básicos, las competencias específicas y los criterios de evaluación. 

Para facilitar la creación de ideas basadas en la LOMLOE, he creado un panel interactivo ayudándome de Gemini y NotebookLM que me da una gran cantidad de ideas. No me sustituye como profesor, pero sí me da un extra cuando siento que se me agotan las ideas. 

Os cuento los pasos que hemos dado en el directo del canal del ProfeAlameda, que os dejo abajo por si queréis ver el panel interactivo: 

1. Construyo el «cerebro» oficial

Lo primero es evitar que la inteligencia artificial alucine. Necesitamos una base sólida y legal.

  • Subo la normativa: Abro un cuaderno en NotebookLM y añado los PDF de la legislación (LOMLOE y decreto de la Comunidad Autónoma).
  • Por qué lo hago así: Así obligo a la IA a que saque los contenidos directamente de la ley.

2. Salto a Gemini Canvas

Cuando el «cerebro» ya tiene la ley clara, paso a Gemini.

  • Conecto las fuentes: Abro Gemini y elijo el cuaderno que acabo de preparar.
  • Activo el lienzo: Le pido usar la función «Canvas». No busco un chat normal, sino un panel interactivo donde poder trabajar a gusto.

3. La orden maestra

Aquí es donde mucha gente se pierde. Para que el panel sea útil, la instrucción debe ser precisa. Yo utilizo esta estructura:

  • Pido el panel: «Crea un panel interactivo que me ayude con la programación de aula».
  • Organizo el tiempo: Le recuerdo que los profesores trabajamos por semanas.
  • Fijo las columnas: Necesito ver de un vistazo los criterios de evaluación, las competencias y los saberes básicos.
  • Añado la utilidad: Le pido que, al elegir un criterio, el sistema me proponga ideas para una situación de aprendizaje.

4. Pulido y corrección humana

El primer resultado casi nunca es perfecto y siempre le doy un toque personal.

Si veo que faltan criterios, le digo: «Busca en la normativa que te he dado y completa la lista». Si el diseño es un lío, le pido que lo organice en tres columnas para que la lectura sea más cómoda en el ordenador.

5. De la evaluación a la actividad

Aquí aplico el diseño inverso: empiezo por el final para no perder el norte pedagógico.

  1. Elijo el criterio en el panel que he creado.
  2. La competencia se asocia de forma automática.
  3. Genero la propuesta.
  4. Reviso el resultado: Una secuencia con sus objetivos, las sesiones (apertura, desarrollo y cierre) y los instrumentos para evaluar, como rúbricas o listas de control.

6. Rompo la monotonía

A la IA también se le agotan las ideas y puede resultar algo repetitiva. Cuando esto ocurre, le pido «variantes creativas». Esto fuerza a la máquina a salir de lo habitual y me propone dinámicas más potentes, como un taller de editores o debates activos.

Espero que te haya gustado. Ya sabes que puedes estar al tanto de todo apuntándote en mi boletín. 

NotebookLM: cómo transformar informes extensos en material educativo

Si estuviste en el directo de YouTube, ya sabes que nos metimos de lleno en un problema que todos los docentes compartimos: ¿qué hacemos cuando nos cae encima un informe de la OCDE de casi trescientas páginas? Leerlo entero es inviable, pero ignorarlo es perderse información valiosa.

Hoy quiero rescatar el sistema que compartí con vosotros para «domar» esos textos masivos usando NotebookLM. El objetivo no es que la máquina trabaje por nosotros, sino que nos ayude a filtrar lo importante para que podamos centrar el tiro en lo que de verdad aporta en el aula.

1. Mapa visual para no perderse

Lo primero es la carga del documento y de otros artículos que nos interesen. En lugar de peinar el texto de arriba abajo, yo prefiero empezar con una representación gráfica. Este mapa nos permite ver de un vistazo los temas clave, como la equidad o la gestión del aprendizaje. Es la mejor forma de identificar dónde está el valor sin tener que navegar por un mar de páginas.

2. Aislar para ganar precisión

Una vez que localizamos un tema que nos gusta, el «andamiaje cognitivo» fue el ejemplo que usamos, le pedimos al sistema un resumen detallado. Pero aquí viene el truco: esa respuesta la convertimos en una nota independiente. Al trabajar solo con esa nota y desmarcar el informe gigante, evitamos que la herramienta se confunda. Así conseguimos que todo lo que venga después sea mucho más exacto.

3. De la teoría al material de clase

Con la información ya seleccionada, llega el momento de crear. Desde presentaciones con una estética atractiva hasta tablas que recogen la evidencia científica que cita el informe. También podemos generar esquemas para explicar conceptos complejos o incluso cuestionarios para que los alumnos pongan a prueba lo aprendido. Todo sale de esa base que hemos filtrado previamente.

4. El editor que llevas dentro

Insisto mucho en esto: la tecnología es el punto de partida, nunca el final. La última palabra la tienes tú. Hay que revisar que no haya repeticiones, limpiar el lenguaje de anglicismos innecesarios y, sobre todo, comprobar los datos. Antes de llevar nada a una ponencia o a clase, es obligatorio contrastar porcentajes y conclusiones para asegurar que todo sea correcto.

Aquí está el directo:

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Cinco IAs imprescindibles si estás empezando

Este artículo surge de la pregunta de una compañera sobre qué aplicaciones de Inteligencia Artificial utilizo y para qué. Ella acaba de comenzar a probar la IA con el famoso, aunque no siempre maravilloso, ChatGPT, así que ahí van las cinco que considero imprescindibles. No te hablaré en este artículo de herramientas especializadas, voy a lo básico.

NotebookLM

Para mí es la mejor. Empezaría con ella sin dudarlo dos veces. Subes tus propias fuentes, por lo que evitas alucinaciones que otras aplicaciones tienen porque buscan hasta en los más recónditos lugares de internet. Tienes acceso en un mismo lugar a crear pódcast, infografías, presentaciones en PDF, resúmenes, informes, mapas mentales, tarjetas didácticas, cuestionarios o tablas de datos. Todo en una misma pantalla.

Este vídeo te da sólo una idea de su enorme potencial::

En mi canal vas a encontrar vídeos y directos dedicados sólo a que manejes bien esta increíble herramienta de Google.

Gemini

No salgo de Google, pero es que la combinación de Gemini, el chatbot, y de NotebookLM es para alucinar; de verdad, no he visto maravilla igual. Si usas esta aplicación y aprendes a sacarles partido a sus Gemas, aumentarás tu productividad muchísimo. No estés todo el día diciéndole a la IA lo que quieres: crea gemas, conéctalas a NotebookLM y trabaja mucho mejor.

Canva AI

Utilizo Canva a diario. Mis miniaturas están hechas con Canva, mis presentaciones también; ahora incluso subo los PDF que me da NotebookLM después de un depurado proceso y los modifico aquí. Además, puedes crear actividades interactivas e invitar a tus alumnos. Tiene una versión Pro para profesores e incluso se integra bien con algunos campus virtuales, por ejemplo con Moodle y Google Classroom.

Perplexity

Sobre todo me gusta mucho utilizarlo para investigar y para estar al día sobre los temas que toco en mi asignatura: Lengua Castellana y Literatura. Tiene un buscador académico que rastrea únicamente en fuentes de revistas científicas, por lo que filtra mucho contenido de internet que no está basado en evidencias ni en estudios rigurosos. Me gusta su organización por espacios y la pestaña «aprender», que te guía por cualquier tema. Tiene una versión educativa que puedes lograr con un correo de tu institución a través de este enlace.

ChatGPT

Ya sabéis que nunca ha sido santo de mi devoción. Debe ser que cuando estudié su estilo de escritura le cogí manía, pero la verdad es que ha mejorado. Escribe mejor, crea buenos test, edita bien las imágenes y ahora han añadido una función muy práctica: cuando le pides que escriba un correo (yo lo suelo utilizar para temas burocráticos), abre un lienzo con el texto y tú lo puedes editar directamente. Gran mejora, amigos de OpenAI.

Vamos con la sorpresa:

Elicit

Si eres de los que disfrutan estando siempre al día en su campo de investigación, te aseguro una cosa: no vas a encontrar una aplicación mejor que Elicit. Te encantará también si eres opositor y quieres mejorar tus temas. Busca artículos científicos, resume lo más importante, extrae las metodologías, los resultados, las limitaciones… muy, muy práctico.

Si te interesa hacerte una cuenta en esta aplicación, te invito a utilizar este enlace. Es una forma de apoyar mi trabajo.

Gracias por llegar hasta el final, en los tiempos que corren no es nada fácil.

Te agradezco muchísimo tu apoyo y seguimiento a mi canal de YouTube http://www.youtube.com/@ProfeAlameda

Cómo escribir sin parecer una inteligencia artificial

Para que un texto sea auténtico, es fundamental vigilar el vocabulario, la estructura, la gramática y el tono. Y, por supuesto, haberlo escrito tú. 

1. Vocabulario y estilo

El primer paso consiste en purgar los anglicismos corporativos. Reduce términos como «desbloquear», «navegar» o «sumergirse». Es mejor usar palabras naturales: aprovechar, entender o descubrir.

  • IA: «Navegar el complejo paisaje de las finanzas para desbloquear tu potencial».
  • Humano: «Entender cómo funciona el dinero para aprovechar las oportunidades».

Huye de la grandilocuencia. La inteligencia artificial adorna la realidad con figuras vacías como «un rico tapiz» o «un faro de esperanza». Ve al grano: cuenta qué ha pasado y qué has aprendido. No uses emojis si no aportan nada. El cohete o la bombilla restan seriedad.

  • IA: «El proyecto es un rico tapiz de innovación 🚀».
  • Humano: «El equipo ha diseñado un sistema que ahorra el doble de energía».

2. Gramática y sintaxis

Dos fallos estructurales delatan a la máquina:

  • Posesivos: El español prefiere el artículo. Di «calma la mente» o «mejora el negocio». No abuses de los «tus».
    • IA: «Lávate tus manos (en este caso, el tu es hasta absurdo) y organiza tu oficina (otro tu innecesario)».
    • Humano: «Lávate las manos y organiza la oficina».
  • Gerundio de posterioridad: Si una acción sucede después de la primera, utiliza la conjunción «y». Lo correcto es «lanzó el producto y generó beneficios». Jamás utilices «generando» en estos casos.
    • IA: «Salió del despacho, cerrando la puerta con fuerza».
    • Humano: «Salió del despacho y cerró la puerta con fuerza».

3. Patrones repetitivos

La tecnología repite fórmulas rígidas que debes evitar:

  • La regla del tres: No agrupes adjetivos por sistema. Una sola palabra bien elegida tiene más impacto que tres.
    • IA: «Una solución rápida, eficaz y escalable».
    • Humano: «Una herramienta resolutiva».
  • Sentencias filosóficas: El contraste «No es X, es Y» suena artificial. Sé directo.
    • IA: «El marketing no es vender, es conectar».
    • Humano: «Hacer marketing consiste en ganarse la confianza del cliente».
  • Preguntas de teletienda: Elimina interrogaciones condescendientes como «¿La verdad?» o «¿La clave?».
    • IA: «¿Y lo mejor de todo? Es totalmente gratuito».
    • Humano: «Lo más importante es que no tiene coste».

4. Cierre con fuerza

Evita los resúmenes escolares. Las muletillas como «en conclusión» o «en resumen» son síntomas de pánico al cierre. Termina con una idea potente o una llamada a la acción. No repitas lo que el lector acaba de leer.

  • IA: «En conclusión, escribir bien requiere práctica y atención a los detalles».
  • Humano: «La próxima vez que escribas, hazlo como si le estuvieras contando la historia a un amigo en un bar».

Con estos consejos tendrás un texto natural libre, en principio, de IA.

La trampa de la «tarea perfecta»: el riesgo de la IA en clase, según la OCDE

La llegada de la inteligencia artificial (IA) a las aulas ha provocado un choque entre la rapidez de las máquinas y la pausa que exige el aprendizaje humano. Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), 247 páginas con la vista puesta en 2026, alerta sobre una realidad preocupante: la «pereza cognitiva». El documento sugiere que la prisa por obtener resultados inmediatos daña la forma en la que construimos el conocimiento y pone en peligro el desarrollo intelectual de los alumnos.

1. Hacer no es aprender

El informe distingue entre completar un ejercicio y adquirir una habilidad. Existe la tendencia a dar por bueno el éxito educativo solo por la calidad del producto final. Es el «espejismo del falso dominio». Los datos indican que un trabajo impecable redactado por una máquina suele ser el síntoma de un aprendizaje inexistente.

El efecto en la memoria es grave. Según los estudios citados, los estudiantes que delegaron sus deberes en la IA solo recordaron el 12 % del contenido, frente al 90 % de quienes trabajaron de forma autónoma. Los alumnos admitieron que se sienten ajenos a sus propios trabajos; una desconexión que rompe el vínculo entre el estudiante y el saber.

2. El «efecto muleta» atrofia el cerebro

Un estudio realizado en Turquía con alumnos de matemáticas sirve de aviso para los centros educativos. El uso de modelos de lenguaje elevó los resultados al instante, pero, en cuanto se retiró la tecnología, el rendimiento de los estudiantes cayó un 17 % por debajo de su nivel inicial.

Es el «efecto muleta». La tecnología puede atrofiar la capacidad intelectual al eliminar el esfuerzo necesario para resolver un problema complejo. El cerebro se acostumbra a un atajo que evita fases críticas como el diagnóstico o la corrección de errores. Sin este ejercicio, la IA deja de ser un apoyo y se convierte en una prótesis que debilita el pensamiento.

3. Ideas más parecidas y menos originales

La IA también afecta a la creatividad. Una investigación de Dosy y Hauser (2024) revela una consecuencia inesperada: la homogeneización de las ideas.

  • Impacto individual: mejora la calidad aparente de la escritura.
  • Impacto colectivo: las historias se vuelven mucho más parecidas entre sí.

La máquina ofrece lo que es estadísticamente más probable. Al depender de los mismos modelos, el pensamiento original se pierde en favor de una calidad estándar que limita la capacidad de crear visiones nuevas.

4. Del oráculo al tutor que pregunta

Para frenar esta deriva, el informe propone un «modelo socrático». La clave es que la IA deje de ser un oráculo que da respuestas y se convierta en un tutor que guíe al alumno mediante preguntas.

Plataformas como «Socratic Playground» demuestran que es posible configurar la tecnología para que detecte errores y obligue al estudiante a recuperar lo que ya sabe para poder avanzar. En este modelo, la máquina no sustituye al alumno, sino que le ayuda a alcanzar su propia autonomía.

5. Evaluar el camino, no solo el resultado

La educación del futuro debe centrarse en la responsabilidad del alumno ante la máquina. Si la IA puede fabricar el producto, el profesor tiene que evaluar el proceso.

El diseño de las clases debe apoyarse en tres pilares:

  • Exigir esfuerzo: plantear tareas que requieran una reflexión que la máquina no pueda esquivar.
  • Fomentar la autocrítica: obligar al estudiante a justificar sus pasos y a validar lo que dice el algoritmo.
  • Mantener la iniciativa: asegurar que el alumno decida cuándo es útil usar la tecnología y cuándo debe confiar en su propio criterio.

¿Estamos delegando la tarea o nuestra capacidad de pensar? La IA no puede ser un sustituto. Ante cada pantalla, la pregunta sigue vigente: ¿queremos mejorar nuestra autonomía o dejar que el razonamiento se desvanezca por la comodidad del algoritmo?

Si te interesa el tema, te recomiendo que mires este curso, comienza en marzo y te ayudará muchísimo: