¿Desalojo? Los carros de la compra que traquetean hacia Manuel Becerra (Parte 1)

Posible desalojo en la calle Marqués de Zafra

Posible desalojo en la calle Marqués de Zafra

Ocupaban un antiguo inmueble cercano a la calle Doctor Esquerdo. En torno a 10 familias. La policía llevaba meses observando sus pasos.

Unos caminaban, otros deambulaban.

Los más jóvenes salían cada mañana para remontar Doctor Esquerdo hacia la Plaza Manuel Becerra entremezclando sus palabras con el traqueteo de los carros de la compra que dirigen con paso presuroso hacia su objetivo: recuperar cables, almacenar equipos informáticos desechados, y obtener el mayor número de chatarra. La policía les pide la documentación, anotan en una libreta, finalmente les dejan irse sin más.

Algunas de sus mujeres, con sus pañuelos y faldas también caminan hacia la plaza, se pierden entre los ciudadanos en las colas de Metro, en las calles o en las Iglesias. También en las fruterías. Unos comerciantes indios les dan de vez en cuando algo de comer, fruta u hortalizas, algunas de estas piezas ya no las consideran buenas para la venta, aunque parecen en buen estado.

El hombre de la silla de ruedas mira con cierta indiferencia el montón de maletas, telas, mantas, y carros que hoy sacan a la calle, pero no para buscarse la vida sino porque se van. Debe estar acostumbrado al ir y venir permanente. Él forma parte de un grupo que suele esperar al cierre de uno de los supermercados del barrio, para recoger los productos que van a caducar, lo que la gente tira, o lo que ya no puede estar a la venta. Pero hoy, se va. Emprende un nuevo camino.

Estoy cerca de ellos, a punto de sentarme en el banco. Los jóvenes ríen ante la situación. Pero no puedo entender su buen humor: les están echando de un edificio que habían ocupado ilegalmente pero que les daba cobijo. Sin embargo, ellos tienen mucha seguridad en sí mismos. Están acostumbrados a sobrevivir, no tienen nada que perder. Nos quieren echar, me dice en un intento por entender lo que le pregunto. Parece burlarse de toda la situación con su sonrisa permanente. Mira…- me comenta, mientras señala a sus compañeros, un grupo de hombres y mujeres de edades muy diversas apostados en la calle mientras 4 coches de policía y unos cuántos agentes supervisan la operación de desalojo…. (Continuará)

 

 

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