Niños que tiran mochilas a sus abuelos

Voy a recoger a uno de mis sobrinos a un campamento y me encuentro actitudes en los niños que no me han gustado nada. A ver qué opináis.

Los jóvenes de entre 4 y 8 años aproximadamente tienen que ir de la piscina al edificio principal. En el camino se encuentran con sus familiares apostados a la sombra esperándoles. ¡Y muchos les tiran la mochila! Les dicen: ¡cógela! ¡ahí va! Caigan dónde caigan.

Veo dos abuelos, con los que había estado hablando sobre las bondades de la sombra en pleno julio, agacharse y desplazarse unos metros a recoger del suelo la mochila. Y luego, cuando les recogen, los niños ni se ofrecen a llevar la mochila, dejan que el abuelo la lleve.

Aparece mi sobrino. Me da un abrazo y le digo: ¿Quieres que te coja la mochila? Me responde: ¡Vale! Y me la da tranquilamente, además me explica que se tiene que ir al edificio principal. Cuando sale él lleva su mochila hasta el coche. Todo correcto.

Y pienso: ¿no sería mejor acostumbrar a los niños a pedir por favor las cosas? ¿no estamos favoreciendo actitudes despóticas dejando que les tiren las mochilas a los abuelos como si ellos no tuvieran que hacer ningún esfuerzo? ¡cuánto mejor sería que les dejaran amablemente la mochila a su lado y les pidieran por favor que se la recogieran!

Amigos pedagogos, educadores y demás personal docente con el que tengo la suerte de compartir una parte importante de mi vida… ¿Os parece esto normal?

P.D. Según los niños iban pasando hacia el edificio principal, aparece un familiar en un 4×4 a una velocidad bastante inadecuada para una vía infestada de chavalines eufóricos. La monitora y varios de los que estábamos allí le advertimos de que esto no es una pista de rally y de que hay niños por todas partes. Pienso: otro que se cree con derecho a todo. El tío parece que muestra algo de vergüenza tras perder una argumentación tras otra. Y reflexiono casi en voz alta.. ¡pues si el padre es así, no me extrañaría que un día su hijo le tire la mochila por la venta abierta de su coche!.

Cuidar la mente

Una de las principales lecciones que se pueden extraer del día a día es la necesidad de cuidar la mente. Es difícil escapar a veces de nosotros mismos, de la conspiración interna que impulsan nuestras preocupaciones y de la dificultad de encontrar la paz en nuestro entorno rápido, instantáneo y fugaz. Hay que soltar el vaso para que el brazo no duela, dicen los psicólogos, soltar de vez en cuando lo que nos preocupa para dejar a la mente que tome su propio camino.

Información sobre nosotros mismos

El cerebro acumula información sobre nuestro entorno y sobre nosotros mismos, si esa información es equivocada las consecuencias suelen ser graves. De ahí que captar buena información y saber procesarla sea tan importante. En algunas personas, la obsesión por captar información de sí mismo e interpretarla les hace olvidar que somos un animal social y tenemos que empatizar con el otro.