En algún momento de su primera beca alguien le dijo: ¡Un día hay que dejar de estudiar! Y eso que aún no había acabado la carrera. Quizás quién se lo dijo había abandonado el bronceado que proporciona el flexo hacía muchísimo tiempo, unos 25 años más o menos. Había entrado en la Universidad de la Vida. Trabajando desde joven para ganar sus primeros salarios, salarios que sus padres siquiera hubiera soñado.
Muchos libros de una vida
Los treinta años es una edad nostálgica. Los cambios y decisiones que tomas te llevan a rumbos inesperados o a destinos que siempre has anhelado. Pero tus libros siempre te acompañan. A veces, en cajas, pesan una barbaridad, recorres metros y metros con ellos y no te pesan. Estas de mudanza, pero los libros nunca pesan.
Sueños: esconderse de los rifles
Apareció en un cuartel con las paredes desconchadas. Un lugar totalmente ajeno a su experiencia. Nunca había hecho la mili, nunca había estado en un conflicto bélico, y ni mucho menos había vivido la Guerra Civil.
El relato Ávila y Hollywood en «Ávila, la pluma y la espada»
Un enorme agradecimiento a Javier Asenjo, que en el tercer número de la revista cultural «Ávila, la pluma y la espada» habla del relato «Ávila y Hollywood». Un relato que está publicado en el libro «El mundo según los abulenses» de la Asociación de Novelistas de la que formamos parte un buen número de oriundos de la ciudad amurallada que, de una manera u otra, nos dedicamos a esta apasionante aventura de las letras.
Países que pasan de los refugiados sirios: Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait
Su poder ecónomico y el de sus empresas es tal que son capaces de tener a medio mundo a sus pies. Suben y bajan el precio del petróleo, patrocinan equipos de fútbol, compran equipos e inmuebles, pero cuando hay que arrimar el hombro pasan de todo, es más, en algunos casos, incluso instigan y financian grupos armados radicales. En Europa y Estados Unidos tampoco nos salvamos, aunque estemos en plena marea de solidaridad de sus factorías salen armas directitas al conflicto.
El proceso de guionización de Danzando en el Medievo III: La compleja sucesión de Alfonso X El Sabio
El reto que proponía la directora del espectáculo, Cristina del Castillo, resultaba tan complejo como atractivo. ¡Llevemos el espectáculo a la época del Rey Sancho IV, El Bravo! Un regente que apostó por la cultura, como había hecho su padre: Alfonso X, El Sabio. Había que dejar la sotana de Thoinot Arbeau y su trabajo de recopilación de danzas medievales en Orchésographie, para ponerse en la piel de los miembros de la corte de Castilla en un momento crucial, la decisiva sucesión de Alfonso X.
Sigue leyendoDanzando en el Medievo III: un espectáculo que nos transportará al día en el que murió Alfonso X, El Sabio
Dentro del programa de las Jornadas Medievales de Ávila (Castilla y León, España) vamos a poder disfrutar de una obra que trata de divulgar la cultura en esa época medieval que siempre nos venden como «oscura». Se trata de un espectáculo dirigido por Cristina del Castillo y que he tenido el honor de guionizar por tercer año consecutivo. Esta vez con el reto de cambiar completamente el momento histórico y el protagonista. Os transportaremos al momento en el que Castilla sufría una gran convulsión: el Rey Alfonso X acababa de morir.
La opinión de los lectores sobre Najjar, dibújame en pólvora
Estas son algunas de las opiniones de los lectores sobre «Najjar, dibújame en pólvora». Para todo escritor es un activo recibir críticas: las duras y las buenas. Todas ayudan a mejorar. Por eso, os pido, que como seguro que alguna de las opiniones que me habéis dado se me han escapado me ayudéis a hacer más grande la lista. Os lo agradeceré en el alma.
Inicios de novelas
Iniciar una novela se convierte en el rompecabezas de cualquier escritor. Tiene que ser un inicio espectacular, que atraiga al lector, que presente una diatriba poderosa…
Las puertas que atravesó Danyel Couryer (1)
Su belleza me encoge: es una sensación que no desaparece planeta tras planeta. Cuando la velocidad de la luz te escupe, tu mente entras en un estado de relajación absoluta, el tiempo se detiene, es como dibujar una raya en un lienzo en blanco que no acaba nunca, hasta que las celdas del cepillo dejan de encontrar resistencia y en un súbito movimiento se erizan de nuevo y salpican de pintura la pared. Yo me siento como una gota de pintura que ha atravesado ese umbral y ha chocado contra un muro cuando nuestra nave se detiene.









